LOS ESPEJOS DE VELÁZQUEZ

Pese a su complejidad artística, pese a ocupar un puesto social de excepción, Velázquez se nos revela como un enigma, o al menos lo es desde el punto de vista biográfico. Ni de su persona ni su carácter sabemos gran cosa, y apenas se conservan anécdotas ni gestos especialmente dramáticos. Lo que nos dice Palomino en su biografía, lo que de pasada refiere Pacheco en su tratado y lo que no nos dice Carducho en el suyo. Pero, tal vez, por encima de estos textos canónicos en torno a Velázquez y el arte de su época, más asombro nos causa la conclusión que se infiere de los fríos datos que forman los recibos reales: no hubo ni ha habido jamás artista español que haya reunido tantas nóminas con cargo a la Hacienda Real.

Aparentemente, pues, muy poco de aprovechamiento teatral puede extraerse de su figura: un pintor a la sombra del poder, un pintor que escala puestos en la corte mientras España guerrea, se descoyunta, agoniza y se pudre.

Estreno en 1999 en el Teatro Lope de Ayala, Badajoz, producción del TNT, dirección de Pepa Gamboa.